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La Conmemoración necesita savia nueva

Recuerdo bien la ilusión con la que comenzamos en 1998, cuando la representación del Compromiso de Caspe no iba más allá de una escenificación teatral en la que se dramatizaba el acuerdo que coronó a un Rey e impidió una guerra civil. Se sumaron los nueve compromisarios en el segundo año y, paulatinamente, fueron incorporándose otros colectivos. La participación del pueblo, espontánea, creció exponencialmente. Llegó el mercado y los sanjuanistas. Después los heráldicos, los barrios y el resto de grupos recreacionistas. Decir que la Conmemoración del Compromiso ha llegado muy arriba gracias a los caspolinos no es un titular, sino una afirmación incontestable. El apoyo institucional ha sido grande, pero sin el concurso de colectivos y ciudadanos particulares esta fiesta que cumple un cuarto de siglo no hubiera alcanzado la notoriedad que hoy tiene. En muy pocos años, la ciudadanía de Caspe la ha incorporado a su calendario anual de citas imprescindibles. Y no solo los caspolinos, sino también un buen número de visitantes que repiten en cada edición o que aquí acuden por primera vez atraídos por la popularidad de los festejos.

Lo que acabo de exponer es tan sabido como que en la vida, todo son etapas. Tras unos años de mejora y consolidación constante es comprensible que alguna edición resulte más floja -al menos en algunos aspectos- que las anteriores. Sin embargo, lo que me preocupa no es que la participación popular haya decaído, sino la falta de savia nueva. La gente se hace mayor, se cansa o cambian sus circunstancias vitales, y entre esas razones deben encontrarse los motivos por los que unos cuantos de los que empezaron con todo esto hayan dado un paso atrás. Hasta ahora no había resultado un gran problema porque durante todos estos años los vientos de las llamadas popularmente “Fiestas del Compromiso” eran favorables. Todo iba de subida y bastaba con que la gran mayoría de los ciudadanos se sumase a la fiesta vistiéndose de época para trasladarnos al siglo XV. El problema es que si fallan los que tiran de la fiesta, ya no será suficiente que el resto acuda a los actos con sotana y albarcas. La Conmemoración perderá su esencia y puede llegar a irse al traste si los barrios dejan de participar activamente o si los colectivos como peñas y pandillas se limitan a salir a divertirse. No quisiera ser agorero pero el proceso, como veremos en esta edición, ya ha comenzado. Así las cosas, necesitamos que aquellos que eran niños cuando todo empezó y que hoy son veinteañeros o treintañeros, se suban al carro. Organizar actos no está reñido con divertirse. Solo si se quedan los que están y las nuevas generaciones se incorporan, consolidaremos la Conmemoración y, más aún, haremos de ella algo realmente grande.

Año 2022. Imagen de la representación «La elección de un Rey, lo que jamás nos contaron sobre el Compromiso». Foto: Lita Gresa

Una respuesta a «La Conmemoración necesita savia nueva»

Bueno, es la preocupación de siempre, el relevo generacional.
Seguro que lo hay. Que cuesta dar el paso, por supuesto. Estoy convencido que así será. Con el apoyo de los «veteranos», con el de las instituciones y en definitiva con el apoyo de todos.
Ha costado y no se puede dejar perder.
Nuevas ideas, nuevos funcionamiento, nuevas paraonas….seguro que surgirán con esta conmemoración de nuestra historia.
Adelante

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