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La piedra de las cuatro güegas: hallazgo en el encuentro de Escatrón, Caspe, Samper y Alcañiz

La cartografía, como ciencia que se encarga de la representación lineal de las regiones de la Tierra, tuvo su época dorada. Desde Ptolomeo a Juan de la Cosa fueron muchos los que transformaron en gráficos la gran inmensidad de territorios desconocidos del planeta. Gracias al trabajo de aquellos hombres y el de muchos otros que vinieron después, todo está en los mapas y prácticamente nada escapa a nuestro conocimiento. Si hablamos de España, el territorio estatal se encuentra cartografiado por el Instituto Geográfico Nacional y puede consultarse desde casa. Pero una cosa es divisar el terreno gracias a un satélite, y otra muy distinta conocerlo de manera real. Solo calzándonos las botas camperas podremos comprobar que la España más recóndita todavía es capaz de sorprendernos. Al mismo tiempo, recorriendo el campo se confirma que nuestros antepasados, sin GPS ni tecnología alguna, conocían mucho mejor que nosotros los lindes entre fincas, las marcas de cotos o vedados y las particiones entre términos municipales.

El calendario señalaba 25 de marzo de 1919. En un lugar con varios topónimos -Collado de la Esculla o Las Cuatro Güegas, entre otros- el concejal Miguel Gimeno y el guardia municipal Antonio Fontané, por Caspe, se encontraban con los escatroneros Pedro Mora, concejal, y Santiago Barrachina, guarda. Habían sido citados por los funcionarios del Instituto Geográfico y Estadístico en el octavo mojón de la línea de división entre Escatrón y Caspe. Consideremos que una tarea tan aparentemente baladí como reconocer viejos hitos en el monte reunía una buena dosis de solemnidad: aquellos hombres representaban a sus municipios y debían dar por válidas las antiguas señalizaciones que registraban límites trazados durante la Edad Media. Pero esa mañana, en medio de la nada, no solo se reunían los representantes de dos municipios, pues el mojón pétreo era también principio y final de las tierras de Alcañiz y Samper de Calanda. Sin duda, una singularidad de los mapas, quizá un capricho de los antiguos señores. Por tal motivo Ángel Bayod, primer teniente de alcalde de Alcañiz, y Manuel Andreu, regidor, junto a los samperinos José Ballester, también primer teniente alcalde, y Domingo Fandos, regidor, se encontraban presentes. Todos mostraron su conformidad y firmaron el acta. Según los documentos, los dos días siguientes los embajadores de Caspe y Alcañiz volverían a citarse para continuar hacia el sureste, hacia la sierra de Vizcuerno y el río Guadalope para reconocer otros 34 mojones más. Pero lo que no nos cuentan las actas del Instituto Geográfico y Estadístico es que junto al mismo lugar en el que las cuatro localidades estamparon sus firmas, detrás del mojón por todas las partes reconocido, algo mucho más antiguo había sido tallado para dejar constancia del abrazo de los cuatro términos en aquel punto exacto.

Acta de 1919. Firmas de los representantes de los cuatro municipios. Documentación proporcionada por Salvador Melguizo

Poco podrían imaginar aquellos bajoaragoneses de principios del siglo XX lo mucho que iba a cambiar todo en las décadas siguientes. Nuestros pueblos mirarían cada vez menos al ager y con ello las pequeñas historias del monte, sometidas al impío paso del tiempo, serían consumidas por el olvido.

Meses atrás, José Manuel Sancho me habló de un lugar donde el término de Caspe se une con otros tres. Recogí el guante y fui hasta allí con la bici de montaña provisto de un dispositivo GPS. En un reconocimiento superficial comprobé que el punto de unión de los cuatro términos se encontraba en el medio de la nada, en un bancal (luego sabría que el GPS se equivocaba por unos metros). Cerca de allí vi unas tablillas de caza junto a un mojón y supuse que ese debía ser en realidad el punto de unión. No le di más vueltas. Simplemente hice un par de fotos, registré la ubicación y volví a casa sin saber que había estado a un metro de algo sumamente antiguo y curioso. Pero aquel lugar parecía empeñado en que alguien lo sacase del olvido, porque unos meses después Javi Antorán, partiendo desde su Escatrón natal, se desplazó hasta ese punto situado bajo el cabezo de la Esculla. Y esta vez el capitán Scott, el segundo en llegar, vencería a Admunsen. Porque Javi descubrió que detrás de las tablillas de caza y el mojón se encontraba el premio al tesón: un grabado sobre piedra que guardaba un secreto por descifrar.

Javi y un servidor nos conocíamos y no tardamos en fijar un día para desplazarnos hasta el punto de encuentro de los cuatro términos. La intención era ver e intentar interpretar lo que el escatronero había descubierto. Rodeamos la losa natural varias veces, analizamos los signos con atención, especulamos, y entre ambos encajamos las piezas más importantes del puzle qué teníamos bajo nuestros pies: el cuchillo que forma el mapa de Caspe en ese punto es perfectamente visible sobre el terreno porque alguien lo grabó a conciencia en la piedra. Junto a ello, inequívocamente, se aprecian cuatro cruces por los cuatro términos municipales, separadas y dispuestas, exactamente, donde los mapas indican la posición de los cuatro territorios pertenecientes a los municipios zaragozanos (Escatrón, Caspe) y turolenses (Alcañiz, Samper).  Delante de todo ello se encuentra el mojón, de datación posterior, que conserva restos de haber sido encalado para practicar una inscripción. Otros de los motivos tallados sobre la losa se nos escapan, permaneciendo a la espera de análisis más certeros. Por otro lado, nos tememos que será casi imposible resolver la gran duda: ¿Cuántos siglos tiene el grabado?

Por el Pallaruelo y Puño Gordo son 17 kilómetros desde Caspe. Si partimos desde Escatrón y tomamos el camino de la Pica, hay exactamente los mismos. Desde Alcañiz hay casi 20 kilómetros. El itinerario desde cualquier punto requiere dejar el coche y caminar unos 10 minutos. La losa de los cuatro términos espera a que ustedes la visiten, contemplen y preserven sabiendo que tendrán bajo sus pies un curioso mapa pétreo con varios siglos de historia.

Señalado en verde, ubicación en el mapa del punto de encuentro de los términos
Javi Antorán durante la visita que realizamos juntos al lugar
En primer término la cruz de Alcañiz, Transversal a ella el cuchillo que dibuja el término de Caspe (en medio de él hay una oquedad sin que podamos determinar su significado)

Javi señalando dónde se encuentra la cruz en representación del término de Samper de Calanda, la más desplazada del conjunto
El vértice que dibuja en ese punto el término de Caspe puede verse tanto en el mapa del IGN como en la talla de la roca
Mojón en el que todavía se aprecian leves restos de cal
Otra de las cruces
Cruz mayor en representación del término de Alcañiz

Para llegar hasta allí, se adjunta el track de una ruta hecha en bici desde Caspe con variación entre la ida y la vuelta.

https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/las-cuatro-guegas-punto-de-encuentro-de-samper-alcaniz-escatron-y-caspe-66988458

Si vamos en coche es conveniente dejarlo en este cruce y tomar andando el
camino que se ve frente a nosotros. Tras una pequeña subida seguimos un
camino secundario que nos llevará en la dirección correcta

5 respuestas a «La piedra de las cuatro güegas: hallazgo en el encuentro de Escatrón, Caspe, Samper y Alcañiz»

Hola a tod@s!! En la oquedad especular que tal vez había un poste de madera encajado que indicaba las direcciones hacia un lugar u otro. Aunque es una conjetura obviamente, no quedarían restos del mismo. Dicho esto, excelente artículo. Lo iremos a visitar 😉

Hola David. Le hemos dado muchas vueltas al tema de la oquedad circular. Javi es de tu misma opinión, en cuanto a que podría ser el hueco para encajar un peirón. A mí no me convence esa teoría, pero oye, es genial que especulemos con estas cosas tantísimo tiempo después. ¡Saludos!

En Samper de Calanda, este punto se llama 4 Mojones. Cuenta la tradición que allí se reunían, en épocas antiguas, los 4 alcaldes para hablar sobre los derechos de caza, leña, cultivos, etc.. y terminada la charla ( o discusión) cada uno se sentaba en su término municipal y merendaban con la olla situada en el agujero central. Los Amigos de los Balsetes de Samper de Calanda lo tenemos incluido en una de las 8 rutas que tenemos para conocer lugares de interés de nuestro monte como balsetes, balsas, pozos, fuentes, mases, etc.. Los yacimientos de La Pica, en el límite
de Escatron-Samper, merecen un concienzudo estudio. Un saludo y mi deso de potenciar esos sitios de interés etnográfico.

Hola Miguel. La historia es chulísima, sea leyenda o no, por lo que te doy sinceras gracias por compartirla con todos. Lo del agujero central, como le decía a David, nos ha dado mucha murga. En todo caso, tampoco descartemos que pudiera ser de manufactura posterior (o anterior). Se ven bastante por los montes. ¿Para qué su uso? Me comentaba Salva Melguizo que varios pastores le dijeron que se usaban como trampa para cazar pájaros. Canales con agua y oquedades con agua cuyo reflejo atraía a los pájaros… no es más que otra posibilidad, pero normalmente la explicación lógica suele ser la buena. Gran trabajo el vuestro con las rutas de balsetes, estaba al tanto. Un saludo

Hola Amadeo: Desearía establecer contacto con Javier Antorán, de Escatrón, y con el objetivo de «poner en valor» los «yacimientos de La Pica» en el límite de nuestros pueblos y de dos provincias, Zaragoza y Teruel. Ah! si lo consideras de interés, también se podría revitalizar ese encuentro de marzo de 1919, con representación de los cuatro pueblos en La piedra de las cuatro Güegas o de Los 4 Mojones. Un cordial saludo.

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