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Vildan Y Nela: dos tártaros, tres emigraciones y cuatro letras (URSS)

Publicado en El Agitador el 3-5-2013

Nela nació muy lejos de aquí . Como tantos otros de su generación, abandonó su hogar en Rusia; llegó buscando una vida mejor y ya es una caspolina más.  Hace unos días, apareció por la tienda junto a su padre y, en apenas un par de minutos, supe que tanto ella como Vildan, tenían algo muy  interesante que contar. Y no solo por venir de un lugar tan distinto al nuestro, 5.000 kilómetros hacia el Este. Esta es la historia de dos personas que son el paradigma de miles, de millones de personas de las tierras de la extinta Unión Soviética. 

Bueno, Vildan, para comenzar, vamos a tratar de conocer algo más de la región de donde procedes. Vivo en Ufá. Una ciudad de 1.000.000 de habitantes que pertenece a la ciudad de Baskortostán, que pertenece a Rusia.

Todo es muy diferente a esto, supongo; como por ejemplo, el clima. Sí, los inviernos son muy fríos.El clima es muy duro. Es la zona de los Urales, una de las más duras de Rusia. El verano puede ser muy caluroso pero es muy corto (solo dura dos meses). Y en invierno la temperatura es de unos 25-35º bajo cero durante varios meses. Y en los años que nosotros llevamos allí, hemos llegado hasta los 40º bajo cero.

Y en cuanto al cultivo ¿qué es lo que crece allí? Patatas, verdura, remolacha de azúcar, zanahoria, trigo y en frutales, peras, manzanas y ciruelas. También guindas y un montón de bayas como frambuesas, fresas…que se cultivan, además de las silvestres. Hay muchas setas porque los bosques abundan.

¿Cómo se gana el pan la gente en tu ciudad? Es una ciudad grande, y muchos trabajan en el sector servicios. Hay tranvía y trolebús. Metro no, porque hay mucha agua en el subsuelo. También, al haber tantos bosques, hay muchas industrias madereras, industrias químicas… Pero los sueldos son muy bajos; el sueldo base son unos 200 euros.

También es zona petrolífera, por lo que he leído. Sí, la república tiene mucho petróleo. Hay tres grandes factorías petrolíferas.

Supongo que ahí se ganará más dinero. Sí, pero es como un coto cerrado donde no se puede trabajar con facilidad. Los puestos de trabajo se transmiten entre familias.

Y a pesar de tanta industria, hay mucho paro. El problema es que cuando llegó la Perestroika a Rusia, todo cambió mucho. Hay menos trabajo, pero  también gente que no tiene ganas de trabajar…hay mucha gente que no hace más que beber vodka.

Por lo que dices, ¿se vive mejor o peor que en la antigua URSS? Me refiero a la vida cotidiana, no a la política. ¿Crees que salisteis perdiendo con la caída del comunismo? Bueno, antes trabajabas en una fábrica y te daban la vivienda. La verdad es que cuando la URSS, la vida diaria era mucho más fácil. Era diferente, sí. La calidad de vida era muy limitada. En cada casa, la misma tele, el mismo color de sofá. La casa de tu amigo, era igual que la tuya…ahora tienes acceso a todo, pero la vida es mucho más cara. El Estado antes facilitaba todo. Por ejemplo, para llevar al niño a la guardería, el Estado te subvencionaba el 75% y ahora, nada de nada. Todo es privado. Cuando éramos la URSS, todo el mundo trabajaba, tenían estudios, y al acabar te daban el trabajo. Y si se veía a alguno por la calle, a mitad de la mañana, te paraba la policía y te preguntaban: tú, ¿por qué estas en la calle? Ahora es todo muy distinto.

Tú ya estás jubilado, pero, antes, ¿de qué trabajabas? Fui conductor. Trabajé con un camión, de taxista y también como mecánico de coches.

Nela: Pregúntale cuántos idiomas habla, ya verás.

¿Cuántos idiomas hablas, Vildan? Ruso, tártaro, uzbeko, kirguizo, entiendo el baskirio…y ahora estoy aprendiendo italiano porque tengo otras hijas allí.

Tu ciudad, en la república de Baskortostán, es multiculturalHay un centenar de nacionalidades: rusos, tártaros, ucranianos…cada uno con su propia lengua, tradiciones y cultura. ¿Cómo es la convivencia? Baskiria [es el nombre tradicional de la zona] es la república rusa con más nacionalidades. Pero no hay problemas con eso. Cada uno hace su vida. Hay mezquitas, iglesias…nosotros en concreto somos musulmanes.

¿Nela también? Nadie lo diría. Nela: Sí, pero somos un tipo de musulmanes totalmente distinto al que aquí conocéis. Nosotros somos de raza tártara y de culto musulmán, aunque en mi familia no son practicantes, como muchísima gente allí. Mis padres no practican pero no comen cerdo, aunque los primos de mis padres sí lo comen. Yo, por ejemplo, no compro nunca cerdo cuando están mis padres, por respeto hacia ellos, aunque saben que yo lo como. Es una manera distinta de ser musulmanes. Por ejemplo, no se llevan pañuelos, como los moros de aquí.

¿Tampoco celebráis el Ramadán y otras fiestas? En nuestra casa nunca. Y allí no es muy habitual.

Y siendo Tártara, imagino que sabrás hacer la salsa… ¡No! (se ríe)

Zona relacionada con Turquia. Se habla baskir, tártaro, ruso… El ruso, es la lengua principal para documentos, colegios. Luego hay también colegios especiales con otra lengua.

Volvemos contigo,  Vildan. Y vamos ahora con una parte que me interesa muchísimo. Porque vosotros no sois originarios de Ufa. No, yo nací en Asia, en la (actual) República de Uzbekistán. Mis abuelos eran de Rusia, pero en el año 1933 emigraron a Asia porque en Rusia no había trabajo, se pasaba hambre…lo que pasaba era que una persona trabajaba, y si tenía bienes, se lo requisaban todo. Y por esa razón se marcharon a Asia. Allí la vida era más fácil. Primero se instalaron en Uzbekistán, y después en Osh, en Kyrgyztan.

Una explicación necesaria antes de continuar: durante la década de los treinta del siglo pasado, tanto Rusia como las numerosas repúblicas que integraban su extenso imperio rojo hubieron de afrontar las duras consecuencias del programa político que el “padrecito” Stalin había diseñado para implantar el socialismo real en la Tierra. La guerra a los “kulaks”, o pequeños propietarios rurales, dejó millones de muertos de hambre en las feraces tierras de Ucrania y llenó de deportados los campos de la muerte del inmenso sistema carcelario siberiano conocido como “Gulag”. Los viejos líderes bolcheviques, los que se batieron en 1917 junto a Lenin, confesaban bajo tortura las más absurdas aberraciones en juicios espectáculo organizados para mostrarle al mundo el rigor de la justica soviética. Millones de ciudadanos eran exterminados bajo las más absurdas acusaciones: troskismo, derechismo, sabotaje, afectación intelectual, tibieza revolucionaria. Los territorios de Asia Central, que se habían ido incorporando a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, sufrieron un profundo proceso de cambio provocado por la llegada de miles de ucranianos, chechenos, tártaros o rusos deportados hasta allí por Stalin y por el impulso dado por el gobierno de Moscú a los programas de industrialización y colectivización agraria. Como consecuencia de ello, aquellos antiguos territorios habitados en su mayoría por pueblos nómadas, de religión musulmana y culturas ancestrales fueron perdiendo sus señas de identidad hasta que la caída de la Union Sovietica nos obligó a poner al día todos los atlas. Hoy, la zona se debate entre la recuperación de las viejas culturas, los conflictos étnicos y la corrupción política heredada del mundo soviético.

Vildan: Mis abuelos se marcharon hacia allá buscando una vida más fácil. Faltaban especialistas, era una zona mucho más atrasada, y se necesitaban trabajadores cualificados, como profesores. Entonces daban trabajo, y mucha gente dejó todo en Rusia y se fueron a trabajar allí. Es como si se escaparan de Rusia.

La temible Rusia de Stalin… Nela: mi padre respeta la figura de Stalin.

Vildan: bueno, era muy severo. Al que daba un paso adelante o un paso atrás, se lo cargaba. En los tiempos de Stalin la vida era muy dura, pero tú tenías tu trabajo, y tu vivienda. Después de la guerra, la URSS estaba destrozada y él solucionó la vida de millones de personas. Era difícil, porque había muchas normas, pero tenías tu sueldo y tu comida.

Supongo que la II Guerra Mundial no llegó hasta allí, a la ciudad de Osh [es una ciudad pequeña integrada en la República de Kirguizistán]. Vildan: No, pero mi padre se fue a luchar al frente y ya nunca volvió. No supimos nada de él. Desapareció. Nunca lo conocí (Vildan nació en plena guerra, en 1943)

Y quedaste al cuidado de tu madre. Sí, mi madre era comadrona, pero cuando yo tenía 9 años murió de tuberculosis, que entonces era una enfermedad muy común. Me quedé con mi abuela y con 14 años empecé a trabajar, nada más acabar el colegio básico, aunque seguía estudiando en escuelas nocturnas.

Hiciste allí tu vida, te casaste, tuviste 5 hijas.  No me moví de Osh. Me casé con una chica que también provenía de Rusia, hija de rusos emigrados. Me casé con 25 años, muy tarde para la época.

Nela: Cuando yo era pequeña me acuerdo que mi padre llevaba un camión hasta la frontera con Afganistán, hacia zonas militares. Pero cuando empezó la guerra con Afganistán, hacia el año 79-80, la cosa se puso complicada y dejó el trabajo, porque daba miedo toda esa zona. Entonces  se hizo taxista, y también llevó autobuses, hasta que puso un taller mecánico en casa. Empezó poco a poco y al final se ganaba la vida con eso. Los coches que arreglaban eran casi todos de la misma marca: MOSKVICHIK.

Vildan entra en la conversación al reconocer la palabra Moskvichik; su hija traduce lo que ha dicho: Era como un trozo de hierro con ruedas (dice Vildan mientras ríe).

Pero un día, decidís dejarlo todo y regresar hacia la tierra de la que procedíais, Rusia… Vildan: Con la Perestroika todo cambió. La gente empezó a quedarse sin trabajo, empezó a subir todo…La vida ya se había echado a perder. Lo que se construyó durante tantos, se vino abajo.

¿Qué sensaciones tuvisteis entonces? ¿Los cambios, pues, fueron a peor? Los trabajadores teníamos cierta pena, pensábamos que todo se había venido abajo. Yo tenía 5 hijas y pensé que el futuro era muy incierto. Pensé que mi vida podía acabar ahí, pero no veía futuro para mis hijas.

Nela: Allí empezaron revueltas, tanques por la calle…y ¿Cómo se llama eso de que la policía te dice que tienes que estar a una hora en casa?

Toque de queda. Nela: Sí, eso. Al final, la república se independizó. Y entonces, tu vida, que es estable se va a la mierda; tienes una buena casa, tu trabajo, lo tienes que dejar todo. Mis padres pusieron la casa en venta pero no te la compraba nadie. Fue todo muy complicado. Allí en Kyrgyztan convivían varias razas, Uzbekos, kirguizes, tártaros, rusos, y otras. La relación había sido buena hasta entonces, pero se fastidió. Los kirguizes querían su tierra para ellos, y querían echar a todos. Allí teníamos casa, jardín, huerto, frutales y buen clima.

Entonces, ¿era más un problema de razas o de nacionalidades? Nela: lo importante era la raza, no la nacionalidad. Y los kirguizes nos diferenciaban porque nosotros éramos tártaros. Más bien la guerra era por recuperar su tierra y su raza. Y les sobraban ya todos: uzbekos, rusos, tártaros…hubo asesinatos por eso. Lo mismo pasó en Uzbekistán, donde vivían unos primos míos.

Y, al final, ¿conseguisteis vender la casa? Nela: sí, pero por poco dinero. Mis padres se habían quedado sin nada después de haber luchado toda una vida. Mi padre tenía ya 50 años y mi madre 45. Se fueron y mi padre trabajó en Ufá de mecánico, y mi madre de contable, como toda su vida

¿Recuerdas el viaje hacia Ufa? Nela: Perfectamente. ¿Cuánto hay papá? (le pregunta en ruso)

Vildan: 3800 km

Nela: Los hicimos en coche, las tres hermanas y mi padre, nos costó 5 días. Mi madre y dos hermanas pequeñas se quedaron y vinieron luego. Pasamos toda la república de Kazajstán, que es todo estepa

¿Qué te pareció tu nuevo hogar? Nela: no me gustó nada. Era horrible, muy diferente. Llovía sin parar, mucho frío, mucho barro, no había ni asfalto donde vivíamos (tampoco ahora). Y encima nos fuimos a vivir a un piso. La vida era toda diferente. Yo y mis dos hermanas pequeñas aún teníamos que estudiar, y mi padre empezó a trabajar en una empresa de mantenimiento. Después compró un terreno, porque a mis padres les gusta vivir cerca del campo. Pero era una casa vieja y había que trabajar en ella mucho. La reformamos poco a poco, echando una mano entre todos. Ahora tienen allí una casa maja, con jardín, manzanos, guindas…y sobre todo bayas, con las que hacemos mermelada.

Bueno, Vildan, ahora dime, y no me mientas ¿Qué te ha parecido Caspe? La calidad de vida es mucho mejor aquí. En todos los sentidos: carreteras, coches, alimentos, la gente más amable…

Nela: mi padre quiere que yo me quede aquí para siempre.

Pues nada, Nela, habrá que hacer caso a tu padre. ¡Jajajaja!

Me despido de Nela y Vildan. Ella me cuenta que quiere que sus padres dejen Rusia y se vengan a la Europa occidental. Aquí o a Italia. Presiento que pronto lo volveré a ver. A pesar de no poder hablar directamente, nos hemos entendido bien. No solo tiene cara de buena persona, creo que, además, lo es.  Ha sido un placer hablar con dos personas cuya historia vital forma parte de algo mucho más amplio. La de las migraciones de un país cuyo pasado es tan apasionante.

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