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Memoria histórica

Benito Ornaque: el caspolino que cambió de identidad

El caso que hoy presentamos nos remonta al final de la Guerra Civil. La mayor parte de la familia Ornaque, afincada en Fonté, abandonó Caspe en marzo de 1938. Varios de sus hijos les acompañaban en un camino que les llevaría a Francia para siempre. Pero Benito, nacido en 1918 y bien conocido por su militancia izquierdista, optó por quedarse en Caspe. Sin embargo, pronto supo cómo se las gastaban los hombres de Franco y, para cuando debió presentarse ante los nuevos responsables franquistas, se creyó en peligro.

Justo antes de entrar en el cuartel de la Guardia Civil, sobre la marcha, para salvar el pellejo, ideó una treta: cambiar su verdadera identidad por la de su hermano menor Vicente, que a esas horas ya iba camino del exilio. De ese modo Benito pudo burlar la prisión (aunque no pudo evitar que le dieran un par de hostias en el cuartel).

Ni siquiera cuando llegó la democracia Benito volvió a recuperar sus verdaderos credenciales. El miedo le acompañó durante toda su vida: primero, temió a los franquistas, después, a su propio engaño. Vivió y murió llamándose Vicente.

El verdadero Vicente murió en Francia. El falso, en el año 2008, en Caspe, tras haber residido durante la mayor parte de su vida en Villafranca del Penedés. Como suele decir su sobrino Ricardo: «Vicente murió dos veces, pero Benito no morirá nunca».

Publicado en El Agitador el 10-1-2014

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