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La casa del inquisidor

Corría el año 1203 cuando el burgalés Domingo de Guzmán acompañó a su obispo por el sur de Francia. Alarmado por la extensión de la herejía de los cátaros en la región, se propuso combatirla a golpe de sermón. Para ello fundó en Toulouse (1215) la Orden de los Predicadores, habilitando posteriormente sendas casas en París y Bolonia. Cinco años más tarde la Orden celebraría su primer capítulo general. Solo un año después los dominicos ya contaban con veinte casas en los principales centros universitarios europeos. Los dominicos eran frailes conventuales, repartidos en provincias y regidos por la regla de San Agustín. Primaba en ellos la pobreza y la formación intelectual. Precisamente, la preparación de los miembros de la Orden fue el detonante para que los papas los escogieran como garantes de la fe contra la herejía. Durante la Edad Media la practica totalidad de los inquisidores fueron dominicos.

Aquí, en Caspe, la Orden se estableció a finales del siglo XVI; en 1570 comenzaron las obras del Convento de Santo Domingo. Ya en el siglo XVII, el prior del Convento de Santo Domingo, y por tanto el inquisidor de la localidad, habitaba en la casa de la actual calle Gumá que vemos en la imagen, en la que destaca el arco mixtilíneo que perdura de la construcción original.

Fachada completa
Detalle del arco (año 2013)

Publicado en El Agitador el 21-9-2013.

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