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Prado Murillo: «el esfuerzo máximo es de grupos y barrios, que son lo que llevan el peso de las fiestas»

Publicado en El Agitador el 15-6-2012

Prado Murillo falleció en agosto de 2018

Cuando en la reunión del Comité de redacción de El Agitador nos planteamos dedicar el mes de junio al VI Centenario del Compromiso (y por extensión las entrevistas de todo el mes) propuse a mis compañeros el nombre de la persona que tengo ahora frente a mí. Porque sé bien que tiene mucho que contarnos sobre los orígenes de las Fiestas del Compromiso, o dicho más finamente, de la Conmemoración. Les advierto previamente de algo: cuando se lo planteé, Prado Murillo tenía dudas respecto a esta entrevista. No quería atribuirse demasiados méritos. Ella insiste muchísimo en que los principales responsables del éxito de la fiesta son los propios caspolinos. Pero lo cierto es que, en los primeros años, hubo que dar un empujón para que las fiestas del Compromiso sean hoy lo que soy. Y de eso vamos a hablar con ella, de empujones.

Voy a sonsacarle lo que pueda (o eso intentaré) sobre los comienzos, que como en tantas otras cosas de la vida, no fueron fáciles. Un pequeño viaje hacia atrás para conocer cómo se gestó lo que hoy es una fiesta de renombre nacional. Así que en el envidiable retiro en el que habita, en El Vado, y con la compañía inexcusable de café y tabaco del que daremos buena cuenta ambos, nos disponemos a conversar un rato sobre un tema que a ninguno de los dos nos resulta ajeno.

Para empezar, no voy a ser muy original, Prado. Cuéntame cuándo y cómo. Pues fue en 1997 cuando planteé, como concejal de Cultura, la posibilidad de escenificar la representación del Compromiso de Caspe recuperando el texto de Alfonso Zapater, Crónica del Compromiso. Los objetivos eran ensalzar el hecho histórico, darlo a conocer dentro y fuera, pues no creas que era tan conocido entonces por un buen porcentaje de la población caspolina. Me propuse darlo a conocer también por centros escolares y demás. Así que tras convencer a mis compañeros de Gobierno, en otoño me reuní con el grupo de teatro dela Asociación de la Mujer Caspolina y también con el Teatro de Interpeñas, lo que hoy es Bailío Teatro. Interpeñas dijo sí enseguida, pero la AMC declinó la invitación.

¿Por qué? La AMC no estuvo interesada; dejémoslo ahí.

Tuviste claro que habría que hacerlo con gente de Caspe. Sí, mi intención era que la representación fuera popular, hecha con gente del pueblo y para el pueblo. Interpeñas se puso en marcha rápidamente. Empezaron a reunirse entre ellos para hablarlo. Pero al mismo tiempo les propuse hacer un casting, porque mi idea era introducir figurantes. La propia necesidad de la fiesta que se pretendía hacer lo exigía.

El primer año hubo poco más que actores y unos pocos figurantes. Sí, pero enseguida se empezó a implicar la gente de Caspe. En el segundo año ya teníamos un buen número de extras con trajes alquilados.

Aunque no eran demasiado “period”. La verdad es que no (risas). Aquellos que se trajeron de Madrid eran del siglo de Oro por lo menos. Por cierto, fueron los propios del grupo de teatro a buscarlos. Era todo como muy familiar.

Espera. Hemos pasado muy por encima por el momento en el que se los planteaste a tus compañeros del Ayuntamiento. ¿Cómo recibieron tu propuesta? ¿A todos les encantó la idea? No exactamente. El PAR y el PP socios de gobierno, no estaban demasiado entusiasmados pero tragaron. Cosas de los pactos. El primer año hubo mucha incredulidad, pero después ya se subieron al carro. El PSOE, entonces en la oposición [gobernaba el tripartito PP, PAR y Avezami] estuvo en contra el primer año y también el segundo. Es más, cuando yo me fui, en 1999, la fiesta estuvo a punto de desaparecer. Hubo un par de años críticos. Pero en el 2001 los Compromisarios del Plano empezaron con el mercadillo y reactivaron la fiesta.

Por lo tanto, aunque me consta que tus relaciones con ese barrio no fueron siempre óptimas, como promotora de esta fiesta supongo que les estarás muy agradecida ¿O no es así? Sí, yo reconozco que ellos consiguieron que la fiesta se mantuviera. Aunque nunca he estado de acuerdo con que el mercadillo se hiciera en el bario más moderno de Caspe. Yo siempre dije que allí se podrían haber hecho otro tipo de actividades como conciertos, juegos para niños…el mercadillo allí tiene bastantes problemas porque no hay sombra, es difícil de ambientar y demás. En definitiva, es anacrónico desde mi punto de vista.

Pero coincidirás conmigo en que, al fin y al cabo, han tenido el salero para mantener el mercado medieval durante todos estos años. Sin lugar a dudas.

De lo que casi todo el mundo se acuerda fue del segundo año, 1999, con el gran problema de las luces y el sonido. ¿Lo recuerdas? ¡Como voy a olvidarlo!

¿Qué pasó exactamente? Pues que se seleccionó a una empresa, la misma que el primer año, para que se cubrieran las necesidades de luz y sonido. Lo normal era que vinieran un par de días antes para hacer las pruebas; así se funcionaba y se sigue haciendo. Unos días antes yo llamé a la empresa y cuál fue mi sorpresa cuando me dijeron que el servicio estaba sin contratar. El asunto había pasado por comisión informativa pero no por junta de Gobierno, que es la definitiva. Esto es muy sorprendente porque los temas de todas las comisiones informativas pasan automáticamente a pleno o a junta de Gobierno. Curiosamente, este tema no.

¿Por qué? Esa es la pregunta del millón.

¿Pero me lo vas a contar o no? Dentro del propio Ayuntamiento alguien tenía interés en que esto fracasara.

¿En serio? Sin lugar a dudas. Y sé quién. Y no te quiero contar más. ¡Buena bronca tuve!

Sigue. El caso es que la empresa del año anterior no podría venir. Dediqué dos días enteros a llamar a otras hasta que, finalmente, localicé a otra casa que aunque estaban trabajando en Bilbao, de regreso podrían entrar en Caspe y cubrir el tema. El problema estuvo en que llegaron el mismo día, a las 6 de la tarde. Y fue imposible coordinar sin haber hecho ensayos. Los técnicos no conocían nada de la obra…en fin.

Y pasó lo que pasó. No se oía nada y hubo que suspender una vez iniciada la representación. Pero aún con todo, la gente de Caspe reaccionó bien y fue comprensiva. Sí, fue un mal trago, te aseguro que fue la experiencia más dura que he tenido en política en cuanto a gestión. No se me olvidará en la vida. Aún me veo allí en el escenario pidiendo disculpas a cientos de personas…Menos mal que al día siguiente todo salió bien.

Hablemos ahora de la evolución de la fiesta. Desde mi punto de vista hay dos etapas en la Fiesta del Compromiso. Los dos años de inicio en los que yo estuve y después, a partir del 2003 cuando yo retomo la responsabilidad con esta fiesta. Amplié los objetivos para que la misma fuera mucho más participativa.

Explícate. A partir de ese momento mi objetivo era que durante todo el año, mantuviéramos reuniones con barrios, asociaciones, recreacionistas…para intentar involucrarlos y hacerles participar de forma muy activa. En definitiva, traté de implicar a toda la población.

Y fue por entonces cuando se decidió profesionalizar la dirección de la representación. ¿Fue imprescindible? Sin duda, sí. A la vista está que fue un acierto. Aunque no todo el mundo apostara por ello. Estas cosas siempre son complicadas. Fue una decisión que tomé porque creía que la mano de profesionales favorecerían no solo a la fiesta, sino a los propios actores, quienes cada vez serían más profesionales y creíbles.

Recuerdo que hubo por entonces un pequeño debate en cuanto a que alguien cobrara por una fiesta que era voluntaria, pero se normalizó que la dirección se profesionalizara. La gente implicada lo entendió. Claro. La verdad es que la fiesta, la gestión de la misma y la producción, es complicadísima. La gente ajena al rollo no se lo imagina.

Luego vinieron las farsas y el “Sanjuanuco”. Pues aunque quede mal eso también fueron ideas mías, aunque el “Sanjuanuco” no acabe de cuajar. Creo que tendría que ser el personaje más popular de la fiesta.

Pero las farsas sí. Afortunadamente. Yo estaba empeñada en hacer algo en los barrios, implicarlos más y me fui barrio por barrio para hablar con los vecinos.

¿Y qué les proponías? Que participaran primero con adornos, macetas (aLa Muelales subí un montón de maceteros que todavía están ahí). Luego fue lo de las farsas, que, por cierto, salieron del inventario etnológico de la comarca.

¿Ese que es muy poco conocido y que hizo Eugenio Monesma? Sí, ese. Como se recogió mucha información sobre tradiciones de Caspe a base de documentación, entrevistas y demás, se pudieron sacar ideas que sirvieran de base para las farsas. Luego el texto los escribieron la gente de Che y Moche.

Y ahora las farsas son uno de los pilares de la fiesta, de lo que más gusta. Pues sí.

Hay que ver, Prado, eres una visionaria. (Se vuelve a reír).

Cuéntanos porqué decidisteis cambiar el texto de Zapater. El problema es que el texto de Zapater era y es de sala, para teatro, y la idea que yo llevaba era una representación de calle, con mucho figurante, muy viva. Había que hacer adaptaciones continuas al texto. Y además, la de Zapater es una obra novelada que no se ajusta demasiado a los hechos históricos. Es una visión muy personal.

Pero también es cierto que la llegada de los nuevos guiones fue un cambio muy brusco. Pasamos de algo muy serio a algo radicalmente distinto, con la gente vulgar como protagonistas de escenas, con diálogos mucho más desenfados. Incluso demasiado según algunas voces. Yo diría que no. Como te he dicho antes el texto de Zapater solo hablaba del hecho histórico desde su punto de vista, y no se tenía en cuenta para nada lo que podría ser la realidad de Caspe en aquel momento. La intención era ampliar el reparto y dar una visón suigéneris de lo que ocurría en Caspe en ese entonces, dando mucho más protagonismo al pueblo y facilitando la participación de más actores y figurantes

Tú que conocías y conoces bien a la gente de Caspe, dime la verdad. ¿Creías que esto llegaría hasta donde ha llegado? ¿Dudaste? Sí que dudé pero yo creo que hay que ser valiente. Y la apuesta salió bien.

Quiero decir que, de alguna manera ¿No crees que esta fiesta ha echado por tierra esa teoría tan pesimista de que en Caspe nada funciona? Sí, sin lugar a dudas. Aunque la gente se implica cuando se le da responsabilidad y protagonismo.

¿Has dicho protagonismo? Sí, porque de alguna manera durante esos días son los protagonistas de su fiesta y de su barrio. Eso crea muy buen rollo, se hace piña en el barrio. Y ese era uno de los objetivos que yo pretendía, poner en valor los barrios antiguos de Caspe. Y creo que se consiguió con creces.

Pero claro, todo eso también con una buena inyección económica por parte de las administraciones. Bueno, no creas que al principio hubo demasiado apoyo. El Ayuntamiento hizo un esfuerzo considerable los dos primeros años. En el segundo, concretamente, ya apoyó DPZ.

Recuerdo que entonces se te criticó desde ciertos sectores de la ciudadanía por que gastabas demasiado en el tema del Compromiso. Eso siempre (risas), en todos los ámbitos. El año en el que más partida presupuestaria hubo fue en el 2006, 90.000 euros. Pero hay que tener en cuenta que se compró muchísimo material que ahora está, en el que no hace falta invertir. Me refiero a trajes, telas, pendones, luces, antorchas…infraestructuras y atrezzos varios.

¡Los años de las vacas gordas! Bueno, es cierto que era dinero para una ciudad como Caspe. Pero fue una inversión de futuro. Muchas de las telas que se ven por ahí son municipales. De todos modos, hay contradicciones importantes en la administración. Siempre se me acusó de gastar en el Compromiso mucho, pero quizá la gente no sabe que en las fiestas de Agosto se gastaron algunos años 25 millones de las antiguas pesetas.

¿Y la gente sabe estas cosas? Me refiero a que sí conocen que tú fuiste la principal culpable de esta apuesta tan decidida por parte del Ayuntamiento. Supongo que hay un porcentaje de personas implicadas que lo saben pero el resto no.

Bueno, pues cuando seas vieja ya se lo contarás a tus nietos. (Ríe).

Volviendo al tema económico. ¿Sabes que la partida presupuestaria de este año es menos de la mitad de aquellos 90.000 euros? Sí, ya ves.

Supongo que ya habrás leído el programa de este año. ¿Qué te parece? ¿Digno del VI Centenario? Creo que en el programa se palpa que el esfuerzo máximo es de grupos y barrios, que son lo que llevan el peso de las fiestas. Creo sinceramente que el Ayuntamiento debería haber hecho bastante más. Pero claro, con la situación actual de Caspe es muy complicado. Y no lo digo por la crisis; con cuatro concejales es imposible gestionar un Ayuntamiento como el de Caspe.

¿Y cómo seguirá esto? ¿Qué fiestas tendremos en el año 2013? Yo creo que el interés popular va a seguir vivo, y es precisamente la demanda popular la que tiene que empujar y exigir al Ayuntamiento.

Bueno Prado, creo que tenemos que ir acabando. Otro día quedamos y hablamos un poco de ti y de tu faceta política. (Risas).

Pero antes, no te vas escapar. Un clásico de El Agitador: peli, disco y libro. En música, no estoy muy puesta ahora. Pero una de mis artistas preferidas es Janis Joplin, así que cualquier disco de ella. El libro, el que me acabo de leer, Donde nadie te encuentre, de Alicia Jiménez Bartlett, que va de una mujer maquis. Y peli, pues…

¿Sin dejar el tema de la entrevista, me recomiendas una medieval? No, que son muy malas casi todas. (Risas de ambos)

Una película buenísima que ha marcado estilo y sigue estando vigente es 2001 Odisea en el espacio. Creó escuela.

Y aquí lo dejamos. Se acaba una entrevista que, según creo, no ha estado del todo mal. He conseguido tirarle un poco de la lengua y me ha contado cosas que no conocía. Acabamos la entrevista pero no la tertulia. Porque después nos quedamos un buen rato charlando –como siempre hacemos Prado y un servidor- de todo un poco.

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