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Explorando el término y alrededores

Ruta por el Suelto: descubriendo balsas, pozos y balsetes

Desde hace meses, uno de los apartados de este blog nos muestra espacios del término de Caspe en los que apenas ocurren cosas extraordinarias. Más allá del paso del tiempo, pocas noticias suceden entorno a tal o cual vivienda rústica, obra hidráulica, piedra curiosa o rincón apenas transitado. Sin embargo, resulta significativo comprobar que los seguidores de la sección «Explorando el término y alrededores» no son pocos. Uno de ellos, Carlos Samper, quien desde niño ha tenido afición por salir al monte, me comentó que Antonio Guiu, el Papalano, fue pastor por Valdeforcas y las Planas décadas atrás, por lo que conocía perfectamente la localización de los balsetes y pozos en los que proveerse de agua en sus recorridos con el ganado. Los tres salimos hace unos días hacia aquella zona del Noroeste de los límites de Caspe para inventariar balsas, balsetes, pozos y otros elementos singulares que resisten al paso del tiempo. El resultado final es este recorrido, prácticamente circular, por aquellos inhóspitos parajes también conocidos como El Suelto de la Condesa, por sus antiguos propietarios, la condesa/los condes de Sástago. Elijan vehículo con el que llevar a cabo el camino: puede hacerse en coche, el cual iremos dejando poco antes de los pozos (los del primer «equipo» lo hicimos en coche, los del segundo, en BTT: apréciese que las fotos son de dos días distintos).

Para iniciar la excursión hay que situarse en el cruce de la carretera A-221 en dirección Bujaraloz, justo antes del kilómetro 8, donde indica «Peirón de la Cruz Blanca». Después de 4,5 kilómetros y pasando por lo que fue el aeródromo El Campillo utilizado por ambos bandos durante la Guerra Civil (ya no queda nada) llegaremos al primer hito de nuestra ruta.

1.Cruz Blanca. Se trata de una cruz ubicada en un cruce de caminos que quizá indique dónde comenzaba la propiedad de la Condesa de Sástago (véase el escudo de pueblo vecino tallado en ella). Tras el destrozo de la original durante la Guerra Civil, la actual fue obra del artista local Manuel Roca Pallás, y su puesta de largo tuvo lugar en el año 1962.

2. Pozo de Patas. Recibe su nombre de sus propietarios, los Patas (como veremos, esta circunstancia del topónimo en función de quiénes eran los dueños de la masada es muy común). Como se ve en la imagen es de los pocos puntos de agua del recorrido que se encuentra vallado. ¿El motivo? Parece ser que su forma impedía salir a los animales que caían dentro de él cuando se acercaban a beber. Y por eso se valló.

3. Balsa de los Sartenetas. Un kilómetro después encontramos una balsa a la derecha del camino, ligeramente elevada y cercana a un corral. En estas pequeñas lagunas el ganado podía beber directamente.

4. Fresquera. Frente a esta última balsa, al otro lado del camino y oculta tras un cabezo se conserva esta fresquera (que no nevera) usada para conservar los alimentos frescos. Hasta hace unos años una imponente puerta de madera protegía el acceso. Son unos seis o siete metros de túnel que finalizan en un pequeño espacio abovedado.

5. Balsa de la Iglesieta. Solo medio kilómetro más al oeste se encuentran nuestras dos siguientes paradas. La primera es una buena balsa, elevada y con un canal de alimentación que ya no se limpia pero todavía se deja ver.

6. Iglesieta de San Martín. La iglesieta o ermita de San Martín -cuyo origen y ubicación sigue siendo un misterio- se encuentra en ruinas tras el expolio del arco de piedra de la portada años atrás. Cualquier día se desplomará del todo (dejo la pregunta en el aire: ¿no sería posible apuntalarla?).

7. Pozo de Rabel. Muy cerca de la iglesieta, en una margen, se encuentra este pozo de difícil localización. Paredes de piedra, gran losa en el techo… Por el arco que vemos en la parte más baja de la pared manaba el agua, asegura Antonio. ¡Es una pequeña maravilla!

8. Balsete de Antonio el Papalano. Como no sabíamos el nombre, a este pequeño balsete me he tomado la libertad de bautizarlo de tal manera, como pequeño homenaje a quien nos ha mostrado todos estos pequeños vergeles de la ruta. Dos pilas fracturadas se conservan junto a este balsete; en ellas solía depositarse el agua -que previamente se sacaba del balsete- para que abrevasen las caballerías.

9. Balsete de Valdelacruz. Tras dejar atrás la zona de la iglesieta nos adentramos, girando hacia el Norte, en Valdelacruz, un barranco bien chulo que une los términos de Caspe y Sástago. Junto al camino se hallan las ruinas de esta balsa, muy deteriorada por la propia escorrentía del cabezo. Bajo ella ha sido dispuesto un rudimentario bebedero para aves.

10. Las dos balsas. Subiendo la val, todavía junto a la línea de demarcación de los términos, se encuentran estas dos balsas. La primera, en el extremo de un bancal, está muy expuesta al Sol, por lo que suele secarse a menudo (las dos fotografías se tomaron en el mismo lugar con pocos días de diferencia). La segunda es de obra nueva, de cemento. ¿Adivinan en cuál de las dos aguanta el agua sin pudrirse?

11. Balsete de Nogueras. Nos despedimos de Valdelacruz girando hacia el Este, adentrándonos en Las Planas. Junto al camino, en el extremo de un bancal, se sitúa este balsete en el punto exacto donde se abrazan los términos de Caspe y Bujaraloz.

12. Mas de Antonio Bordonaba (con curiosa inscripción). Fue protagonista hace unas semanas en este mismo sitio: http://amadeobarcelo.es/la-inscripcion-del-mas-de-las-planas

Después de publicar la entrada me soplaron quién era el propietario (gracias, José Luis).

13 y 14. Balsete de Pedro el Pulido y Mas con trujal. Atención ahora porque hay que seguir hacia el Este pero 1 kilómetro después debemos tomar un camino que nos devuelve hacia el Oeste. Ahí se encuentra el desvío que conduce a nuestras dos siguientes paradas. Dejamos el coche y por un camino mordido por la vegetación llegamos hasta este curioso balsete de forma circular, reparado no hará muchos años. Cerca del mismo se halla la edificación de la masada, con un trujal de buen tamaño en su interior. Si se asoman, háganlo con precaución.

Antonio Guiu posa junto al balsete. Detrás suyo, el mas del trujal.

15. Balsa de los Granicos. Moderna, de amplia capacidad y con abrevadero de cemento en su exterior. Se localiza a escasos metros de un corral del siglo XIX, lo cual sabemos por la inscripción del dintel de la puerta principal. Antonio asegura que el agua de esta balsa es apta para beber pero no recomendable para cocinar, porque las patatas cocidas con ella salían…. malísimas. ¿Quizá por tratarse de agua con mucha cal?

16. Balsete de Matanietos. Continuando hacia Oriente tenemos la posibilidad de acercarnos hasta el Pozo Jimeno si nos apetece recorrer cuatro kilómetros extra. En la ruta en bicicleta optamos por dejarlo para otro día, seguimos hacia el Oeste y, tras cruzar la A-230, nos detuvimos junto al camino en este balsete camuflado entre la maleza.

17. Balsete de la Plana Vicario. Dos kilómetros después, y tras haber circulado fugazmente por el término de Bujaraloz, nos recibe en un cruce de caminos este pequeño balsete al que, como el anterior, la naturaleza cubre casi por completo.

18. Pozo del Calzonero (en los mapas figura como Pozo de Agustín). Sin duda, las fotos le hacen poca justicia, porque se trata de la obra más espectacular del recorrido. Sin reblar, sus constructores dieron con el preciado líquido después de muchas horas de pico y pala. ¡Vaya profundidad!

19. Balsa de Cardona. Atención ahora. Si hacemos la ruta en coche hay que ir hacia atrás y buscar, al Este, la carretera que va a Candasnos-Peñalba. Si vamos en bici o en moto debemos continuar recto; tras pasar por un corral y después de una divertida bajada llegaremos hasta la misma carretera. Nuestra siguiente parada se encuentra a 500 metros del cruce con la A-230. Esta balsa -también vallada porque los ciervos caían en su interior- en su mayoría es de cemento, por lo que se intuye que fue utilizada hasta épocas recientes. Junto a ella se aprecia un primer balsete que hace de filtro, de manera que el agua que entra en la balsa lo hace mucho más purificada. Como vemos en la segunda imagen, también dispone de abrevadero para el ganado.

20 y 21. Balsete y pozo de los Luna (de apodo, Luneta). Tras recorrer 1,6 Kms. de carretera tomamos el camino que los mapas llaman «Camino de la Barca de Chiprana» y también «Camino de la Barca de la Condesa» (cómo molan esas denominaciones que nos remiten a antaño). Se trata de una suave pista que nos lleva hacia el punto de partida de la ruta. Donde la cartografía reza «Mas de Solans», Antonio dice Balsete y Pozo de Luna. El balsete, junto a una higuera, todavía conserva parte del revestimiento pétreo. El pozo, más bien balsa, llama poderosamente la atención a pesar ser relativamente nuevo y encontrarse en estado ruinoso. No se pierdan el conducto que lo alimentaba de agua. Hay quien asegura que el corral que se encuentra junto al pozo/balsa es el mas antiguo de los que hay por la zona del Suelto.

22. Balsa de la Cruz Blanca. Se sitúa justo encima de la Cruz en la que hemos empezado el recorrido. Es una balsa de tierra, circular, para el ganado.

Para finalizar, adjunto el track de Wikiloc para BTT: https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/vuelta-de-las-balsas-pozos-y-balsetes-del-suelto-caspe-73814482#wp-73814503

Les mueva el apasionamiento, la nostalgia o la simple curiosidad, apunten bien hacia todos estos hitos en desuso. Hagan diana visitándolos. Es de justicia que los incorporemos al catálogo de nuestros pequeños tesoros locales sin olvidar que, lo que hoy no son más que rescoldos del pasado que visitamos por puro divertimento, fueron en su momento sinónimo de vida.

Una respuesta a «Ruta por el Suelto: descubriendo balsas, pozos y balsetes»

Gracias amadeo tengo grandes recuerdos de la zona pues la familia pasábamos muchos días en el más blanco del barranco fongos pero creo que algún balsete falta pero gracias por tu trabajo saludos

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